Mis cositas

Martes 1 de marzo de 1794.

Martes 1 de marzo de 1794. “Mi señor, el rey ha muerto”. El duque de Haphersville inmóvil, no reaccionaba a las palabras de su criado. “¿Mi señor?”. Silencio. El criado atravesó el umbral de la recámara y se acercó a la cama donde el duque tumbado estaba. Con unos suaves toquecitos en el hombro el criado despertó a Johann Haphersville. “Mi señor, despierte”. “¿Eh? ¿Hay un entuerto?”. “No, mi señor. Que el rey ha muerto”. “¿Hay un gay en el huerto? Qué más da, Byron. Son personas también”. “¡¡QUE EL REY HA MUERTO!!”, gritó el criado Byron. El duque le agarró de las solapas, “¿el rey ha muerto? ¿Cuándo?”. “Anoche”, contestó Byron. “¡¡Ooooh, noooooo!!”. Johann Haphersville se cubrió con las sábanas,“¡¡nooooo!!”. Byron, con mucho tacto, le destapó y le sentó en la cama. Mientras le quitaba el pijama le decía con suaves palabras: “Mi señor, el duque de Haphersville no puede tener miedo ahora. El duque de Haphersville tiene que ser valiente”. Johann contenía las lágrimas. “Mi señor, el duque de Haphersville es el nuevo rey”. “¿No quieres ser tú el rey, Byron? ¡Yo no puedo ser rey! ¡¡Tengo dos hernias discales!!”, gritó desesperado Johann Haphersville.

Sábado 5 de marzo de 1794, palacio de Clindestone. El arzobispo de Frethampshire , con la mano colocada en la cabeza de un tembloroso Johann Haphersville, pronunciaba las siguientes palabras en latín: “Haphersville Duquem novarum Rex est. Silveriat et escrote in bocarum”. Johann Haphersville se puso en pie. Temblando, se giró hacia los asistentes e inclinó su cabeza hacia ellos. “God save the king”, gritaban con efervescencia los nuevos súbditos del rey Johann. Johann estaba muy nervioso. Aún así pudo contener las ganas de cagar.

Lunes 18 de septiembre de 1806. “Mi señor, 12 años lleva el rey Johann en el trono”, “¡12 años de esclavitud, Byron! Podrían hacer una película con mi historia. Ayyy”, se lamentaba Johann. Byron, visiblemente cansado, respondió “mi señor lleva el suficiente tiempo reinando como para tomar decisiones él solito”. “¡¡Turania nos ha declarado la guerra, ¿qué hago, Byron? WHAT CAN I DO!!!”, exclamó el rey Johann mientras cerraba con un portazo la puerta de la recámara de Byron. “En primer lugar, dejar de despertarme cada dos días a las 4 de la madrugada para consultarme memeces. Me pagan por ser el criado del rey, no por ser su consejero. Ya me he cansado. Dimito. Me voy. Au revoir. Bye bye, hasta otro ratito”. Byron, sin quitarse el pijama, salió de su recámara, cruzó los largos pasillos del palacio de Clindestone y salió por la puerta sin mirar atrás. El rey Johann, con las rodillas hincadas en el suelo gritaba “¡¡Nooooo!!” mientras de fondo sonaba “with or without you” de U2.

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